"Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo." (Swani Vivekanada)

miércoles, 27 de julio de 2011

Cómo confeccionar un algario

La primavera y el verano son buenos momentos para iniciarse en el conocimiento de las algas que pueblan nuestras costas y cuya gran diversidad pasa muchas veces desapercibida.





Hacer una colección de algas o algario y conservarla en nuestra casa, es una buena manera de aprender y pasárselo bien en contacto con el mar y la naturaleza.


Además la recolección de las algas en el pedrero durante la bajamar es un buen momento para visualizar gran número de especies que pueblan la zona intermareal (anémonas, actinias, nécoras, gobios, barbadas, holoturias, estrellas de mar, mulatas, etc)


Un algario es una colección de algas secas dispuestas en láminas de papel con fichas que aportan información como el nombre científico, dónde se recolectó, etc. Es imprescindible ayudarse de una Guía sobre algas para la correcta identificación de los especímenes.

Para la realización del mismo se debe de acudir en bajamar a un punto del litoral en el que dominen las rocas sobre la arena, pues son éstas las que sirven de asentamiento a la poblaciones de algas.




Es importante buscar una bajamar del mayor coeficiente posible, nunca menos de 80-90, pues las distintas especies de algas se disponen a diferentes alturas en función de la tolerancia que tengan a la desecación y a la intensidad lumínica entre otros factores y por tanto si recolectamos las algas en una bajamar pequeña nos dejaremos muchas especies en el tintero.


Las algas deben de recolectarse frescas, extrayéndolas desde su base, ya que esta puede ser una característica a tener en cuenta en la identificación. Por tanto, no recolectaremos algas que nos encontremos arrancadas por el mar.





Cada especimen se introduce en una bolsa de las que se utilizan frecuentemente para congelar los alimentos. En este estado es posible conservarlas en frigorífico durante algunos días.


Una vez separados e identificados los especímentes ayudándonos de una guía, los introducimos en una cubeta con agua marina o simplemente agua del grifo al que añadimos un puñado de sal gorda.


Sumergiendo un trozo de cartulina blanca bajo el alga podemos extender el especimen, ayundándonos con unas pinzas, cuando el alga está perfectamente extendida (si queda muy gruesa se le pueden quitar algunas ramas), sacamos la cartulina del agua suavemente para no perder la forma del alga y escurrimos el agua.


Una vez hecha esta operación con todas las algas recolectadas, se colocan todos los trozos de cartulina que llevarán las algas adheridas entre un lecho de periódicos. El número de hojas de periódico entre alga y alga debe de ser bastante numeroso, pues el objetivo es que absorban toda el agua.


Posteriormente, encima de la pila de periódicos que contienen las algas se debe de colocar un peso de unos 10 Kg y se dejarán secar por lo menos una semana, hasta que no se observe ningún signo de humedad ni en las algas mas gruesas.


Una vez secas todas las algas, lo que tranquilamente puede llevarnos una o dos semanas, se puede recortar la cartulina original alrededor del alga que estará fuertemente adherida y pegarla en una nueva cartulina donde quedará expuesta el alga.


Debajo de esta podremos poner su nombre científico donde se recolectó, la fecha u otros datos que nos interesen.

1 comentario:

  1. Muy interesante, seria bonito tener un algario en casa, tal vez si tuviera algo de tiempo...

    Un saludo.

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